
La fachada de Casa Granero, de piedra y con
vierteaguas de teja y madera, ofrece una vistosa singularidad: la balconada
que sobresale en la primera planta, inusual en la zona. La madera es
la original de la vivienda tratada y recuperada.

Por las mañanas, en el comedor –amueblado con una única
mesa situada en el mismo espacio que la cocina, lo que potencia en
el ambiente familiar buscado por sus propietarios- se puede degustar
un delicioso desayuno tipo bufé a base de pan con aceite, jamón,
lomo y otras delicias.


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El edificio siempre había pertenecido a una familia
del pueblo, pero sus propietarios lo mantuvieron cerrado hasta que
recientemente, decidieron transformarlo en un alojamiento rural.
Para recuperarlo
fue necesario emprender una intensa reforma que , gracias al trabajo
en equipo de los arquitectos José Manuel Sánchez Serrano,
Mireia Aragonés Riu y del interiorista Vicente Serrano, terminó
con unos resultados excelentes.
Se recuperaron los elementos
arquitectónicos tradicionales,
como los muros de carga de piedra y ladrillo visto o las vigas de madera
del techo.
La carpintería original se recuperó. Para
sustituir las ventanas se encargaron diseños a medida
inspirados en las características
de la zona. Para pavimentar el suelo
optaron por Pergo en las habitaciones.
En el
equipamiento y mobiliario predomina la madera, el cuero, el lino, algodón
y fibras naturales que realzan la calidez. |

Las
ocho habitaciones que ofrece Casa Granero disponen de una pequeña
zona de estar, chimenea y cuarto de baño completo.


Además
cuentan con detalles prácticos –como microondas,
nevera o televisión-
para hacer mas agradable la estancia.


Cada
alojamiento está decorado
en un tono distinto, pero siempre con colores acogedores que
invitan al descanso.
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